Durante muchos años la música se ha considerado como un arte muy bonito donde se pueden expresar sentimientos que se quieren dar a conocer como el amor, el desamor o muchas historias vividas, pero con el pasar del tiempo la música como tal se ha visto muy decaída; ya que muchos artistas ya no la usan como deben, sino que en vez de buscar un medio para expresar cosas hermosas, la usan para degradar a la persona pero ¿Por qué los artistas hacen esto?, esta es la pregunta que me acecha siempre, la cual tiene muchas respuestas pero un ejemplo claro de artistas para entenderlo son los reguetoneros y los metaleros, a quienes unos los tachamos de inmorales, mientras que otros indican que es un estilo de vida.
Según mi punto de vista y mis creencias religiosas estos géneros no son aptos para ser escuchados puesto que se han encargado poco a poco de crear una imagen horrible del ser humano especialmente de la mujer, como es posible que existan grupos como Mago de Oz, Rata Blanca que en su música generan la insistencia de formar parte de sectas satánicas, actos donde Dios no hace parte de ellos ni lo tienen en cuenta en su vida, ya que mueven a las personas a alejarse de nuestro padre, a cometer actos indebidos como el suicidio, la autoagreción y la adoración al demonio, y que en sus canciones se puede lastimosamente observar un contenido violento, sexual y machista, lo cual en la actualidad teniendo en cuenta el ámbito cultural en el que nos encontramos se dice que es lo ''que más vende'' y lo que más atrae a los jóvenes quienes piensan que es lo que más morbo da y lo que está a la moda, bailar pegados perreando, tocando sus partes íntimas, fumando y teniendo sexo sin control.
Pero realmente ¿Queremos llevar nuestra vida así? ¿Es posible que dejemos que ese tipo de música maneje nuestra vida? ¿Qué debemos hacer para evitar que nuestros jóvenes sigan en ese error? La solución se encuentra desde nuestras casas y depende de cada uno de los padres permitir que sus hijos sigan este ejemplo al oír este tipo de música, no permitamos que esas palabras groseras lleguen a las vidas de los adolescentes, mejor eduquemos nuestro oído con música que realmente vale la pena oír que por el contrario de mostrarnos un mundo de libertinaje, ayudan a nuestro crecimiento por que nos permite desarrollar nuestras capacidades por medio del sentido de la escucha.
En conclusión debemos fijarnos bien en la música que nos gusta y acostumbramos a oír porque muchas veces solo lo hacemos porque nos agrada su ritmo sin darnos cuenta que su contenido nos puede estar agrediendo y llevándonos a un comportamiento alejado de Dios y de las leyes morales.

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